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ACTOS DE CULTO

 

Las celebraciones religiosas y los actos de culto, constituyen el fín específico de la Cofradía; son los siguientes:

 

Celebración religiosa de la Santa Cruz
Besapies a nuestro padre Jesús Nazareno
Procesiones del Corpus Christi y del patrón San Miguel Arcángel
Exaltación de la Santa Cruz
Besapies al Santísimo Cristo de la Sangre
Viernes Santo

 


 

 

CELEBRACIÓN RELIGIOSA DE LA SANTA CRUZ

 

El primer domingo de Mayo, que consta de Vísperas, Misa y Procesión de la Santa Reliquia. Asistirán todos los miembros de la Junta Directiva, junto con el Alférez y Mayordomos que les corresponda, de paisano, con los cetros y presididos por el Estandarte Encarnado.

 

En las Vísperas de ésta celebración, el primer sábado de Mayo, se celebra la misa por todos los difuntos de la Cofradía, en la iglesia parroquial.

 

Es tradición que los más pequeños participen en ésta procesión vestidos de angelitos.

 

 

 

 

 

 

BESAPIES A NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

 

Desde el primer Viernes de Marzo, todos los Viernes de Cuaresma. Y quienes lo deseen, podrán asistir al Via Crucis, y tras la Eucaristía al Miserere que también se celebra en nuestra Capilla.

 

El Miserere, el más intenso y repetido salmo penitencial, el canto del pecado y del perdón, la más profunda meditación sobre la culpa y la gracia. Desde hace muchos siglos sube al cielo desde innumerables corazones de fieles como un suspiro de arrepentimiento y de esperanza dirigido a Dios misericordioso, y nosotros tenemos la ocasión de escucharlos en nuestra Capilla todos los Viernes de Cuaresma:

 

Piedad de mí, oh Dios por tu bondad

por tu ternura borra mi pecado;

Lávame más y mas de mi maldad

y de la culpa mía purifícame.

 

Pues mis pecados yo los reconozco

y mi culpa ante mi siempre está,

contra Ti, contra Ti, sólo he pecado

y lo malo ante tus ojos he hecho.

 

Así quedarás justo en tu palabra

y limpio quedarás en tu juicio

ya ves que en maldad he nacido,

y pecador me concibió mi madre.

 

Hazme sentir el gozo y la alegría,

y exultarán los huesos que rompiste.

oculta tu rostro de mi culpa

y borra todas mis maldades.

 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro

y un espíritu firme en mi renueva.

No me arrojes lejos de tu rostro,

ni me quites tu Santo Espíritu.

 

Gloria a Dios Padre Omnipotente,

y a su Hijo Jesucristo el Señor;

Y al Espíritu que habita en nuestras almas

Por los siglos de los siglos.

Amén!

 

 

 

 

PROCESIONES DEL CORPUS CHRISTI Y DEL PATRÓN SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 

Estas dos procesiones están compuestas por todas las cofradias de la localidad, en representación de la nuestra asistirán las mismas personalidades que en la Procesión de la Santa Cruz.

 

 

 

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 

Se celebra el día 14 de Septiembre con una Misa en la Ermita del Cristo de la Sangre. Esta festividad se viene celebrando desde 1587, al recibir la Bula del Cardenal Alejandro Farnesio.

 

 

 

BESAPIES AL SANTÍSIMO CRISTO DE LA SANGRE

 

Durante la Cuaresma, quince días antes del Domingo de Ramos, quienes lo desean pueden acudir a la Ermita del Cristo para llevar a cabo la adoración y besapie del Santísimo Cristo de la Sangre; estos últimos años también se ha llevado a cabo dicha adoración al Cristo del Sepulcro y al Cristo del Remedio, respectivamente.

 

 

 

 

VIERNES SANTO

 

Los actos de Viernes Santo comienzan con la puesta de la bandera al cumplirse la medianoche del Jueves. El encargado de tan célebre misión es el Alférez. Donde ponga la bandera será el punto de partida de los Hermanos en las procesiones del Viernes Santo, normalmente se instala en un lugar visible de su casa particular o en la Ermita del Cristo de la Sangre. Este acto será marcado por una trompeta, tocando las notas del toque característico de la Cofradía.

El Alférez es el Hermano más antiguo, y este día, toda la Cofradía le rinde homenaje, al finalizar los actos del Viernes Santo, pasa a la situación de Miembro Honorífico, por lo que si desea, puede dejar de satisfacer la cuota correspondiente, conservando los beneficios de la Cofradía hasta su muerte.

 

Al amanecer, desde las 8 de la mañana, el matraco de la Iglesia y el toque de trompeta, convocan a los Hermanos al punto de partida, desde donde parten hacia la Iglesia para comenzar la Procesión de las Caídas.

 

Otra persona importante que participa en los actos del Viernes Santo, es el Predicador, religioso que pronuncia los diferentes sermones. En todo momento será acompañado por un Mayordomo y por el Alférez del año anterior.

 

Al entrar los Hermanos en la Iglesia, comienza el primer sermón, La Sentencia. Toma éste nombre debido a que al finalizar el sermón, un miembro de la Cofradía, elegido por el Alférez, da paso a la lectura de la sentencia de muerte de Cristo de Poncio Pilatos.

 

El recorrido de La Procesión de las Caídas es el siguiente: a la salida de la Iglesia, una parte de la Hermandad, portando en andas la imagen del Cristo de las Caídas, toman la Calle de la Cruz, pasando por la Plaza de D. Pedro Frutos Escobar y la Calle de Jesús y María hasta llegar a la Calle de los Jardines. Continua por esta calle hasta la Plaza de Juan de Padilla, donde tiene lugar la "Primera Caída". Ésta se produce por la acción de un Hermano sobre el mecanismo del siglo XVIII que lleva instalada la imagen, y que permite contemplar como la imagen de Jesús cae de rodillas al tiempo que baja su brazo derecho, volviendo después a su posición inicial.

 

 

La carrera procesional se dirige entonces hacia la Plaza de España, donde tiene lugar otro acto de gran importancia, el Encuentro entre Jesús, en su camino del Calvario y su madre. En este punto se une el primer grupo de cofrades con el segundo, que viene por otro recorrido (Calle Iglesia, Calle José Caro, Travesía de la Amargura y Calle Amargura) portando la imagen de la Virgen de la Soledad. Es una imagen también articulada, moviendo las manos de arriba hacia abajo, mostrando el llanto producido por una madre al ver el sufrimiento de su hijo.

 

 

Desde aquí parten los dos grupos unificados, siendo la imagen del Cristo de las Caídas la que se sitúa en primer lugar y tras él, la imagen de la Virgen de la Soledad, por las calles Ancha y Federico García Lorca, hasta llegar a la Ermita de San Roque, (antiguo Cementerio Municipal) donde Jesús cae por segunda vez. Continua el recorrido por las calles Rodillas, Cuatro calles y Cruz Verde, hasta llegar a otro punto emblemático, La Ermita del Cristo de la Sangre, sede de la Cofradía y donde se produce la tercera caída y la recaída, al ser dos las que realiza.

Tras este acto, la procesión se dirige hacia la Iglesia, pasando por las calles del Cristo e Iglesia. Tras entrar en el interior del templo, se dice el último sermón, el del Calvario, y los Hermanos acompañan al Alférez hasta el punto de partida, donde está situada la bandera de la Cofradía.

 

A las 5 de la tarde, da comienzo los Santos Oficios y Adoración de la Santa Cruz. Se trata de una misa en la que el párroco ofrece la reliquia a todos los asistentes para que puedan besarla.

 

Sobre las 8 de la tarde, vuelve a sonar el matraco de la Iglesia, convocando a los cofrades nuevamente al punto de partida. Todos se dirigen a la Iglesia escoltando a los dos grandes protagonistas de este acto, el Alférez y el Capitán.

 

 

 

El Capitán es una figura de la cual no se tiene constancia de cuando ni porque aparece, pero en los estatutos de 1883 en el artículo 52, correspondiente a las obligaciones del Alférez, le describe de la siguiente forma "También nombrará un Capitán antes del primer domingo de Cuaresma para que se le instruya de sus deberes siendo un niño impúber..."

 

Al llegar a las puertas del templo, se realizará la adoración de la Santa Cruz. Entra en primer lugar el Capitán, acompañado de dos Hermanos, avanzando por el pasillo central, con paso firme, batiendo de derecha a izquierda su bastón de mando. Después lanza el bastón hacia delante y tras dar tres pasos, se arrodilla y besa el suelo, repitiéndolo tres veces hasta llegar a su bastón, lo recoge y se dirige hacia el párroco, que está situado en las escaleras del Altar Mayor con la Santa Cruz en sus manos y ofreciéndola para que la bese, tras él, es el Alférez el encargado de la adoración. Éste, también acompañado de dos Hermanos, con la bandera de la Cofradía enrollada sobre el hombro se sitúa a cierta distancia del Altar Mayor, despliega su bandera haciéndola ondear varias veces y de la misma forma vuelve a enrollarla, la lanza a los pies del párroco y al igual que el Capitán, realiza tres veces el acto de dar tres pasos, arrodillarse y besar el suelo, hasta llegar al Altar Mayor donde besa la Santa Cruz.

 

 

 

 

 

Tras la adoración, entra en la Iglesia el resto de cofrades y se dá comienzo al Sermón de las Siete Palabras.

Se trata de un sermón en el cual, el predicador, narra los últimos momentos de Jesús en la Cruz antes de morir, citando las siete últimas palabras de Jesús, tras citar la última palabra, "¡Dios mío! en tus manos encomiendo mi espíritu", el predicador continua con la frase "y diciendo esto expiró, el cielo se llenó de tinieblas, el suelo tembló y el velo del templo se rasgó." Justamente en ese momento se apagan las luces, se oye un estruendo de truenos acompañado de redobles de tambor y seguidamente se descubre la imagen articulada de Cristo Crucificado situado en el Altar Mayor. Comienza EL DESCLAVAMIENTO.

 

 

 

El predicador se centra ahora en narrar detalladamente el desclavamiento de Cristo. Dos miembros de la Junta Directiva son los encargados de tan importante misión, primero retiran el letrero INRI, después la corona de espinas, a continuación los clavos de las manos y por último el clavo de los pies. Junto a la imagen de Jesús se encuentra su madre, la Virgen de la Soledad, que llora desconsoladamente mientras otro miembro de la Junta se lo va mostrando. Al final, descienden el cuerpo de Cristo, que también es expuesto ante la Virgen, y le depositan en un sepulcro de cristal para dar comienzo a la Procesión del Santo Entierro.

 

 

 

La Procesión del Santo Entierro siempre se ha caracterizado por el respeto y el silencio de los asistentes. Silencio que solo se rompe con las marchas fúnebres de la banda de cornetas y tambores.

En este caso se portan las imágenes del Cristo del Remedio en primer lugar, tras este el Cristo del Sepulcro y al final la Virgen de la Soledad.

 

 

 

 

 

De vuelta en la Iglesia, se dice el último sermón, el de la Soledad, al finalizar, todos los cofrades acompañan nuevamente al Alférez al punto de partida, finalizando así éste intenso día.

 

Hay que destacar que no todos estos actos se vienen repitiendo desde la fundación de la Cofradía. En las Ordenanzas de 1532, en el artículo segundo indica "...el Jueves Santo de cada año para siempre jamás, se haga una procesión de noche, desde las siete horas hasta que sean andadas las estaciones que a los hermanos pareciere, y han de salir todos, con sus túnicas vestidos, en mucho silencio y desde la Capilla de la Sangre de Jesucristo..." En ningún otro artículo aparece mención alguna a ningún acto realizado el Viernes Santo.

 

Es en los Estatutos de 1883, donde deja de mencionarse la procesión anteriormente descrita y se comienza a hablar de los actos del Viernes Santo, por ejemplo en el artículo 55 indica "Es obligación de los Mayordomos asistir y sufragar los gastos de las funciones siguientes: Una de la Santa Cruz el día 3 de Mayo, que consta de vísperas, misa con sermón y procesión por la tarde de la Santa Reliquia. Otra el día 14 de Septiembre, que se compone de vísperas, miserere por la noche y misa. Otra el Jueves Santo por la mañana, que es procesión de San Marcelo y las del Viernes Santo que son procesiones de caídas con sermones, y por la tarde sermón de descendimiento con procesión para el entierro de Nuestro Señor Jesucristo...". De igual modo, en el artículo 94 de los citados Estatutos dice, "Las procesiones ordinarias serán las de la Santa Cruz, Jueves y Viernes Santo, formarán las dos primeras desde la puerta de la Capilla, marchando los hermanos en dos filas por la carrera de costumbre... Las del Viernes Santo formarán a la puerta de la casa del Alférez, donde se recibirá el cirio e insignias y se marchará a la Iglesia...."

 

Actualmente la Procesión de San Marcelo, el Jueves Santo por la mañana ha desaparecido, siendo otra Cofradía la encargada de los actos en ese día. Nosotros nos hemos centrado en hacer que el "Viernes Santo Novesano" sea cada vez más grande y reconocido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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