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LA ERMITA DEL CRISTO DE LA SANGRE

 

La Ermita del Cristo de la Sangre es la sede de la Cofradía desde siempre, se desconoce el año de su construcción, aunque todas las investigaciones indican que se creo al mismo tiempo que la Cofradía. Este santuario es tan antiguo que ya Felipe II lo menciona en sus "Relaciones" del año 1576 "En el dicho lugar de Novés hay una ermita de la Sangre de Nuestro Señor con una Cofradía"

 

Situada a las afueras del pueblo, donde concluyen la Calle Cristo, la Calle Cruz Verde, el Camino Real de Toledo y el Camino de Torrijos, está compuesto por una sola nave rectangular rematada desde la línea del altar por un ábside poligonal, en la zona divisoria se encuentra un arco carpanel y en el acceso un porche con pilares de granito.

Los muros, de gran espesor, están constituidos por fábricas mixtas de machones y verdugadas de ladrillo "jabonero" y cajones de mampostería ordinaria y guarnecidos interiormente, con contrafuertes de fábrica de ladrillo macizo en tres lados del ábside y dos donde comienza el cuerpo del edificio de mayor altura.

 

Plano de planta de la ermita realizado en el año 1996

 

El entramado de cubierta es de par y puente, atirantado con vigas de madera, con entablamiento sobre la que se asientan la teja curva. En el interior se encuentra revestido de escayola.

 

El segundo cuerpo probablemente construido estructuralmente igual que el primero presenta una bóveda ovoidal sostenida por pechinas nervadas.

 

 

Frente a la cara sur de la ermita, hay una gran cruz de granito, colocada sobre una construcción moderna de cemento y piedra, que señala el final del Vía Crucis, simbolizando el Monte Calvario y representado en la procesión de "Las Caídas".

 

 

Tan grande fue la actividad religiosa de la ermita y la utilización del mismo recorrido para llegar a ella, que "La Calle del Cristo" queda fijada por este motivo, así como el comienzo de las primeras estaciones de un "Vía Crucis", que llevaba hasta "El Calvario". Aún quedan piezas labradas en granito situadas en las bases de las cuatro esquinas de la ermita que situaban cada estación. En el año 2.013, se restauró una las piezas y se instaló una gran cruz de madera rememorando la primera piedra del "Vía Crucis".

 

Preside el altar del santuario una efigie del Santísimo Crucifijo de vara y media de altura (1,25m), con potencias de plata y cruz dorada, tan antiguo como la misma ermita y la Cofradía.

 

Un dato de gran relevancia, que aparece escrito en el acta del cabildo celebrado el 17 de Abril de 1786, pone de manifiesto lo que sigue:

 

"Siendo como es la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de la Sangre la más antiquísima de esta Cofradía, tanto que no se encuentra en su archivo, ni en el de la Iglesia Parroquial, ni noticia ni tradición de su principio, y siendo una de las más veneradas por todos los vecinos y que en la actualidad florece con mucho celo, esmero y devoción, se estatuye, acuerde y pone este cabildo como principal institución el que, desde aquí en adelante, se celebre en la ermita, el día 14 de Septiembre de todos los años venideros, una fiesta a dicho Santísimo Cristo (La Velita) y que los costes los han de sufragar los mayordomos y para que no les sea tan gravoso, se acuerda aumentar el número de estos, que pasan a ser ocho en lugar de seis."

 

 

 

Pero no solo se ha celebrado en este templo la fiesta señalada, sino que anteriormente ya se venían conmemorando fiestas en honor a San Isidro y San Antón en la cual, los ganaderos y labradores acostumbraban a dar con sus animales las tres populares vueltas a la ermita en señal de agradecimiento al Santo. Actualmente, de esta ermita parte la Procesión del Domingo de Ramos, en dirección a la Iglesia.

 

A través de los siglos, la Ermita de El Cristo, ha cumplido con su función. No obstante, mantenerla en pie ha tenido sus dificultades, debido a los costes que han de sufragar los hermanos cofrades. Gracias a sus esfuerzos económicos y de otra índole, podemos disfrutar de este pequeño pero entrañable patrimonio histórico que crea un paisaje muy propio en el cruce de caminos de Toledo y Torrijos.

 

Existen grabados que nos informan que el 3 de Agosto de 1743 se terminó una restauración, en el mismo aparece otro informe que dice que se volvió a restaurar en 1927 por Miguel Rodríguez como albañil y Anastasio Rodríguez como carpintero.

 

 

Pero en el transcurrir de los tiempos ha habido personas que han intervenido en su conservación solo por el celo, devoción y afecto que procesaban hacia la Cofradía y a sus Sagradas Imágenes. El siguiente ejemplo narrado y escrito en el acta del Cabildo que se celebró el 25 de Abril de 1791 lo pone de manifiesto:

 

"El matrimonio formado por D. Antonio Gil de Rozas y Dª Alejandra Bullido, han contribuido a sus expensas para hacer la pared maestra de esta Santa Ermita, que linda con el Camino Real de Toledo, cuya obra se ha ejecutado muy firme para más perpetuidad a costa de crecidas cantidades de caudal. Por esto, este cabildo manifiesta su gratitud y, prueba de ello, sin que sirva de precedente, todos los concurrentes a las sesión de común acuerdo y conformidad nombran por Alférez para el año 1792 a dicho D. Antonio Gil de Rozas para que esta demostración sirva de prueba de lo plausible de la obra realizada"

 

No pasaron muchos años ya que en 1827 (muy probable que este fuera el año en que se colocaran las bases del "Vía Crucis" que anteriormente se mencionan como arranque de la pared principal), se realiza otra obra, esta de una gran envergadura por su coste ya que incluso se procedió al solado con piezas cerámicas. El agente procurador de la misma informa que el maestro alarife ha hecho constar que la rafa (la fuerza de la cal y ladrillo que se pone entre tapia y tapia para su relleno) de la esquina del camino se haya muy quebrantada y sin derribarla no quedaría la obra sólida.

 

Tal observación no estaba incluida en el presupuesto por lo que, a los 3.150 reales que costaba, hubo que agregarle otros 150 por la mejora. En la misma junta donde se acuerda la obra, también se conviene que el censo que tiene D. Francisco Bullido contra sí, a favor de esta Hermandad, cuyas rentas son de 18 reales sobre unas tierras que fueron de D. Diego García Vázquez, sitas en el camino del Regajo, se aplique su redención al pago de la obra, así como los 300 reales que juzgan los señores comisionados para redimir y quitar dicho censo y gravamen de esas tierras. En el año 1997 también se restauró el tejado, se revistió el interior con escayola y se revocó exteriormente las paredes del cuerpo del santuario.

 

 

La última restauración realizada es del año 2011 cuya magnitud queda perfectamente descrita en el acta del cabildo celebrado el día 1 de Mayo de 2011, dice así:

 

"Inicialmente se pensó restaurar la zona del ábside, es decir, la parte posterior, con limpieza y llagueado del ladrillo y piedra. Al mismo tiempo cambiar la ventana y la reja, colocando una reja de forja y una ventana con vidriera. En la parte delantera, estaba prevista la construcción de un porche que protegiera la puerta, con pilares revestidos de ladrillo y tejado a tres aguas. La puerta muy deteriorada, restaurarla y colocarla con cerco y pernio. Se comienza a pedir presupuesto a todos los albañiles del pueblo, siendo Enrique Álvarez García el mas económico con 6.460 Euros.

 

Una vez comenzada la obra, se estima conveniente por parte de la Junta Directiva la ampliación de dicha obra, primero a la fachada principal, donde habiendo realizado unas catas, se ve que la pared es de piedra y ladrillo y se procede a descubrirlo y lleguearlo. También se cambia la estructura del porche inicial y se decide colocar dos columnas de granito. En las paredes laterales estaba previsto hacer un zócalo de piedra, pero al hacer una catas se observa que la pared lateral derecha también era de piedra y ladrillo, aunque la izquierda solamente tiene tierra, adobes, algún ladrillo y sin piedra. Finalmente se decide acometer tambien la tapia del lateral derecho, que da al Camino de Toledo, aunque superando ya ampliamente las previsiones de gastos iniciales, pensando que era lo mejor, al estar ya metidos en obra, continuar con ella, para dejarla lo mejor rematada posible. Por último, la otra pared se la aplica una mano de pintura, y en un futuro se podrá decidir la manera de dejarla lo más parecido al resto de la ermita."

 

En definitiva, está última restauración tuvo un coste total superior a los 13.ooo Euros. En este mismo cabildo se hace referencia al agradecimiento de la Junta Directiva a D. Luís Castaño, al regalar la vidriera y a todas aquellas personas que de forma desinteresada ayudaron en las tareas de organización.

 

 

Por todo lo que representa nuestra Ermita del Cristo de la Sangre y por el caudal histórico que se deriva de ella, hemos de poner todo el celo necesario para que este edificio permanezca vivo para que forme parte de nuestro entorno en los años venideros como lo ha venido haciendo a través de tantos siglos de existencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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